martes, 31 de marzo de 2009

Entrevista a César nombela


Se publicó hace unos días en ABC una entrevista a César Nombela, Catedrático que firmó el manifiesto de Madrid. Es interesante que los científicos hablen y defiendan las razones de la ciencia y no las sinrazones de la ideología.

CÓRDOBA. Entre el caso Eluana en Italia y el lanzamiento del proyecto liberalizador del aborto en España han pasado menos de dos meses. ¿Qué reflexiones le sugieren estos acontecimientos tan cercanos?
-Cada vez es mayor el contraste entre quienes optan por la visión utilitarista, que trata de privar de valor a la vida, frente a la percepción de quienes interpretan que la civilización avanzó cada vez que, como especie, aceptamos el valor de la dignidad de todos. Ese conflicto entre estas dos visiones creo que se acentuará cada vez más. Confiemos en que prospere la visión más exigente, a favor de la dignidad de todos.
-¿Están en entredicho en la sociedad actual los límites naturales de la vida humana, la concepción y la muerte?
-Sin duda, es en estas dos etapas, la inicial y la final de la vida de cada uno de nosotros, en las que se acentúa la tendencia a fomentar espacios de dominio del hombre sobre la vida de sus semejantes. Desde la negación del valor de la vida naciente -a pesar de las evidencias científicas- hasta la proclamación de ciertos derechos, como el de la libertad para morir, se plantean como razones para justificar la terminación con el desarrollo vital propio de cada organismo por decisión de otro.
-¿Dónde está el límite entre la atención imprescindible a un enfermo grave o terminal y lo que se ha dado en llamar «encarnizamiento terapéutico»?
-Los criterios médico-científicos, y su aplicación en un contexto deontológico exigente, así como humanista, de acompañamiento al ser humano en sus últimos momentos, pueden dictar la actitud a seguir con el enfermo terminal. Para que la muerte llegue cuando corresponde de forma natural, sin iniciativas terapéuticas fútiles.
-Genoma humano, células madre... ¿No se está convirtiendo la ciencia moderna en una especie de religión que quiere hacernos creer que nos «salvará»?
-La Biomedicina actual experimenta progresos que nos entusiasman, en lo científico, y que pueden aportar mejoras importantes en la calidad de vida. Pero también es verdad que algunos aprovechan para fomentar una suerte de actitud milagrosa, falta de fundamento.
-¿Qué es lo más equivocado que se ha dicho sobre el proyecto de ley del aborto?
-Me impresiona mucho que se pretenda equiparar la facultad de concebir y gestar un hijo, con la libertad para acabar con su vida en la etapa fetal, incluso en momentos de notable desarrollo. La ciencia muestra claramente cómo el desarrollo humano tiene un comienzo, que va seguido ya de un proceso sin solución de continuidad. Es la concepción, guste o no, lo que marca un antes y un después en la existencia de cada individuo de la especie humana. (continuar leyendo)

sábado, 14 de febrero de 2009

Quiénes hay detrás del caso Englaro


Las asociaciones contra la concepción sagrada de la vida
Artículo "Compagni di fine vita" en Il Foglio 10.2.09

He aquí por la suerte de Eluana es una prueba general de eutanasia por parte de Politeia y Consulta de bioética (dos conocidas asociaciones que promueven la eutanasia)


Las dos asociaciones
Roma. La eutanasia es el objetivo por el cual trabajan desde hace hace años en el centro de estudios Politeia e en la Consulta di Bioetica. La primera es "una asociación privada sin ánimo de lucro, constituida en el año 1983 por un grupo di estudiosos de diversa formación -económica, jurídica, filosófica, poiltológica – para promover el análisis de los procesos decisionales en las sociedades complejas y económicamente avanzadas”; la segunda, fundada en 1989, se autodefine así: “asociaciones de ciudadanos de diversa formación – filósofos, operadores sanitarios, juristas- y de diferente orietnación, comprometida en la promoción del desarrollo del débate laico y racional sobre los problemas éticos en el campo de la medicina y de las ciencias biológicas, desde una óptica pluralista de respeto de las diversas concepciones de valores”.

(ver el resto de la noticia en familiaenconstruccion.com

lunes, 9 de febrero de 2009

Una fe que no se piensa, es una fe muerta

Sensus Fidelium
Una fe que no se piensa, es una fe muerta
sábado 12 de agosto de 2006

Sobre la Eutanasia
Palabra de origen griego, que significa literalmente "la buena muerte", ha sido un tema de debate y de discusión en torno a los proyectos de ley que se han estudiado y analizado en el último tiempo en el poder legislativo de Chile. Ha sido una discusión que incluso ha llegado a las horas de almuerzos con amigos y conocidos, y que me ha impresionado con frases tales como "la Iglesia no sabe del sufrimiento de las personas" o "No dejan al mundo en paz".
Pues bien, en vista a esos comentarios, quiero iniciar mi reflexión.
La Iglesia, de lo que es experta, es en humanidad, ya lo decía Pablo VI en su discurso de clausura del Concilio Vaticano II. Y lo mejor que conoce es el sufrimiento del hombre, ya que su fundador, Jesús el Cristo, experimientó todo lo que nosotros vivimos, menos el pecado. Y con su sufrimiento justificó a muchos otros que, como él viven la injusticia y la soledad. Y mientras los que somos seguidores de Cristo en esta tierra estemos presentes, tenemos que dar razón de nuestra esperanza, Jesús es hombre que hace presente a Dios en la historia de la humanidad, el escándalo más grande es ver a un Dios tan humano, y a un hombre tan divino.
Sobre el tema de la eutanasia, la Iglesia es bien categórica, y todo el magisterio lo hace manifiesto: La defensa de la vida, desde su gestación hasta el término de la misma. ¿Pero por qué tanta lucha contra la eutanasia, si incluso es "humanitaria" ante el dolor humano? Por los siguientes motivos:
a) La vida, y toda vida es un don de Dios, desde un punto de vista creyente, ninguno de nosotros ha elegido vivir, ni ha comprado su vida, ha sido un acto de la gracia de tener algo que no nos es en propiedad. Desde la fe, las personas vamos administrando este don tan preciado como lo es la vida, reiterando que no somos dueños para quitarla a otros, y mucho menos a nosotros mismos.
b) Sobre este mismo punto la Iglesia defiende la vida en todos sus ámbitos, y por ello es la lucha incesante por los valores y la dignidad de la persona humana. De ahí el rechazo a los temas referentes a la clonación de células madres y a los experimentos en seres humanos, y como consecuencia de ello la lucha contra la eutanasia, visto desde la fe, ningún ser humano es dueño de su vida, y por tanto de terminar con ella. Viendo a este procedimiento como un acto que va contra la dignidad de la persona.
¿Qué ocurre con las personas que están conectadas a respiradores mecánicos, y gracias a esos medios pueden sobrevivir? Es la pregunta que me han hecho mis alumnos, colegas y amigos, y espero no alejarme de las reflexiones que se han hecho en torno al tema.
Los que hemos tenidos familiares con enfermedades que postran en cama a los pacientes, sabemos lo cansador que es tanto física como psicolóligicamente mantener a enfermo como a la familia. Hay un gasto emocional enorme, aún habiendo mucho amor por todas las partes. En el caso de las personas conectadas a respirador artificial, con medios que sustenten la vida por medios mecánicos, se produce una serie de elementos que hay que tomar en consideración. Por una parte, si la familia tiene los medios como para mantener con vida a ese ser querido que está en coma o esperando una recuperación de sus habilidades; por otro lado, se tiene que ver la viabilidad de una auto-valencia en el caso de desconexión de los equipos de soporte vital. Aquí solamente se da la posibilidad, debido al gran coste emocional, como económico que la mayoría de las familias no puede sustentar, de entregar la vida de la persona en cuestión.
Pero en el caso de que una persona conciente de sus actos pida, por motivos personales, la aplicación de la eutanasia, se rechaza profunda y tajantemente. Ya que la persona no valora su propia vida, y no valora el dolor que causa a los demás. Recordemos aquí que la muerte de una persona es también solidaria, nos recuerda que nosotros también vamos, algún día, a dejar este mundo para encontrarnos en la casa del Padre.
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Pensado y escrito por Cristián

martes, 25 de noviembre de 2008


Más de 2.800 aragoneses ya han hecho testamento vital
El 46% pide que no se prolongue su vida artificialmente, el resto son testigos de Jehová

Begoña Sierra Zaragoza 18/11/2008

¿Se debe alargar la vida lo máximo posible o hay que marcar unos límites que garanticen una muerte digna y acorde a las creencias religiosas?
Esta es la pregunta clave que se han planteado los 2.803 aragoneses que a fecha de ayer han hecho testamento vital para que se cumplan sus deseos sobre el tratamiento médico que desean recibir al final de sus días. Aragón dispone desde el año 2003 de un Registro de Voluntades Anticipadas que facilita este tipo de documentos para que quede constancia de los deseos de estas personas y se respete su voluntad en el caso de que queden incapacitados para tomar decisiones a causa de un accidente o una enfermedad.
El 56,5% de los solicitantes son testigos de Jehová que muestran su rechazo a recibir cualquier tipo de transfusión de sangre o hemoderivados que vaya en contra de sus creencias.
El resto pide cuidados paliativos y que no se prolongue su vida de forma artificial. Javier Quintín, responsable del Registro de Voluntades de Aragón, explica que en este caso los solicitantes rechazan que se les alargue la vida con medidas de soporte vital cardiorespitarorio y otros medios artificiales, lo que se conoce como limitación del esfuerzo terapéutico (LET).
Además, muestran su deseo de recibir una medicación que frene el dolor aun en el caso de poder acortarles la vida. "Hablamos de horas. Por ejemplo, el suministro de morfina puede provocar algún problema respiratorio y adelantar el fallecimiento", detalla.
El porcentaje de quienes deciden donar su cuerpo a la ciencia roza el 6%. Otros plasman que se transplanten sus órganos a otra persona, con un 25%. Los últimos datos del Registro de Aragón revelan que el perfil de los demandantes lo componen mujeres de más de 50 años que en su mayoría han tenido a su cuidado a familiares y ancianos "a los que han visto sufrir", detalla.

viernes, 14 de noviembre de 2008

El "encarnizamiento legislativo del Estado Español"

“En una sociedad en la que poco o nada se habla sobre el proceso de morir, en la que la muerte es un verdadero tabú, el legislador ha aprobado en la última década cerca de treinta normas que abordan este problema. Podría decirse que el legislador, con el fin de evitar el encarnizamiento terapéutico, está provocando un verdadero encarnizamiento legislativo”. (Federico de Montalvo)
Recogemos el artículo de opinión publicado en El día de Ciudad Real

Mientras el paro supera la cifra de 2.800.000, y creciendo – verdadera preocupación de los ciudadanos –, y un grupo “monocolor” de expertos y la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados preparan la ampliación del inexistente “derecho” al aborto, se ha iniciado una campaña mediática a favor de la eutanasia, que sólo preocupa a un minoritario grupo de “progresistas”.
Recientemente la Asociación Federal del Derecho a una Muerte Digna se reunió con el Ministro de Justicia, Fernández Bermejo trasladándole su interés para que se lleve a cabo una regulación legal de la eutanasia. Resulta obsesiva la actitud que en los últimos años tiene el legislador, tanto estatal como autonómico, por regular el proceso de morir. Para el profesor de Derecho Constitucional, Federico de Montalvo. “En una sociedad en la que poco o nada se habla sobre el proceso de morir, en la que la muerte es un verdadero tabú, el legislador ha aprobado en la última década cerca de treinta normas que abordan este problema. Podría decirse que el legislador, con el fin de evitar el encarnizamiento terapéutico, está provocando un verdadero encarnizamiento legislativo”.

Consideramos imprescindible acotar los conceptos, pues estamos ante cuestiones tan decisivas como las concernientes a la vida y la muerte. Por ello, recordamos, con la doctrina más solvente y generalizada, que eutanasia es “la acción u omisión, por parte del médico u otra persona, con intención de provocar la muerte del paciente terminal o altamente dependiente, por compasión y para evitarle todo dolor”. Entre otros conceptos importantes sobre esta materia, tenemos el “ensañamiento terapéutico”, cuando se aplican tratamientos inútiles o, sin son útiles, desproporcionadamente molestos para el resultado que se espera de ellos.

El pasado 27 de octubre un grupo de docentes presentaron la plataforma “Profesores universitarios en Defensa de la Muerte Natural”. Parten de que “la vida del ser humano es inviolable, por su dignidad intrínseca que no puede estar sujeta a gradaciones, ya que es universal, independiente de la situación de edad, salud o autonomía que se posea, y está radicalmente vinculada a los derechos humanos fundamentales”.
De esa dignidad, inherente a toda vida humana, germina el derecho irrenunciable de todos a la vida, siendo deber inexcusable del Estado protegerla y cuidarla, incluso cuando la persona, su titular, parezca no darle valor.
En cumplimiento de este deber, señala la plataforma, “los Estados más responsables reconocen el derecho de toda persona a los cuidados de salud más avanzados, pero, por ello, resulta contradictorio aceptar y promover deliberadamente el acabamiento de la vida de quienes pueden llegar a situaciones de debilidad, dependencia de otros y enfermedad terminal”.
Afirman que la eutanasia, entendida como el acto deliberado de acabar con la vida de una persona, sea a petición propia o por decisión de un tercero, y el suicidio asistido son ética y moralmente reprobables.
Los componentes de la plataforma matizan que “matar o ayudar a matarse” no es lo mismo éticamente que “dejar morir”, cuando no hay terapia y el estado del paciente es irreversible. En ese sentido, suspender un tratamiento calificado como fútil en situaciones carentes de expectativas terapéutica no supone eutanasia, ni activa ni pasiva, siempre que se cuente con el consentimiento informado válido del paciente o de sus representantes legales.
Concluyen afirmando el derecho de los pacientes a una muerte natural, equivalente a una muerte digna.

Carta al corazón de Beppino Englaro, padre de Eluana


Querido señor Englaro:

Llevo meses siguiendo las vicisitudes de la batalla legal que comenzó usted hace quince años. Le felicito porque ha conseguido que por fin los más altos tribunales de la Nación que fue cuna del Derecho le hayan dado la razón.

Me imagino que esta batalla con las instituciones de su país le habrá dejado extenuado. Al sufrimiento de un padre que no consigue resignarse a que su hija haya quedado inmovilizada e inconsciente, en estado vegetativo para el resto de sus días, se añade la inquietud e intranquilidad de estar en el ojo del huracán de la opinión pública. ¡Cuántas cosas habrá tenido que oír durante estos últimos años! Últimamente, hace sólo unos días, debió de escuchar de un alto cargo del Vaticano que lo que usted quería hacer es una monstruosidad. Ciertamente, la afirmación se refiere sólo a la acción que se proponer realizar y no es un insulto a su persona, pero es fácil que muchos opinen que es usted un monstruo al que no le importa dejar morir de inanición a su hija, en una lenta agonía de aproximadamente quince días de duración.

No apelo a su conciencia, señor Englaro, porque usted está actuando según ella. No es el mero interés o el desinterés lo que le ha mantenido al pie del cañón durante todos estos largos años en los que su hija yacía inerte, alimentada e hidratada mediante una sonda nasogástrica. Es precisamente su conciencia la que le ha sostenido en pie durante todo este tiempo. Usted ha mantenido siempre que Eluana, su hija, había manifestado claramente su voluntad antes de que fuera víctima del accidente de tráfico que la dejó en estado vegetativo. Así se lo explicó en una carta personal al Presidente del Gobierno, Ciampi. Eluana no hubiera querido vivir en esas condiciones, alimentada artificialmente, y en la condición de un vegetal.

Usted, señor Englaro, ha seguido los dictámenes de su conciencia y hoy podría decir con voz cantante –digo sólo que podría, aunque dudo mucho que lo haga- que ha vencido la batalla y que sus oponentes callen y enmudezcan puesto que los más altos tribunales del país del Derecho han hablado y le han reconocido haber actuado según derecho. Sin embargo, estos oponentes no callan. Hace tan sólo diez horas que la subsecretaria de Sanidad, Eugenia Roccella, le ha dirigido estas palabras: “Beppino Englaro, padre de Eluana, ha vencido su batalla legal. Ahora asuma su responsabilidad y no dé cumplimiento a la sentencia.

Yo no me dirijo a su conciencia, señor Englaro, sino a su corazón. Eugenia Roccella tiene razón en una cosa. Usted no está obligado a seguir la sentencia, puesto que ésta se limita a darle a usted la responsabilidad de su acción. Ahora, gracias a ella, Señor Englaro, usted se encuentra en su derecho de poner punto final a la existencia de su hija, sin que esta acción sea considerada por el mundo civilizado como un asesinato u homicidio. Está usted en su derecho de evitar a su hija lo que usted mismo denominó un “encarnizamiento terapéutico”. Ahora la responsabilidad es toda suya.

Señor Englaro, el mundo no sale adelante sólo por el derecho ni tampoco lo más importante es que le den a uno la razón. Eso ya lo tiene. Se lo acaban de dar. Pero ahora puede plantearse hacer algo más grande y dejar actuar a la misericordia. No es el único que ama a su hija. Sor Rosangela la ha cuidado desde hace quince años. ¿Cree que los cuidados de esta monja de la Misericordia son constitutivos de encarnizamiento terapéutico? ¿Cree que realmente es un acto bueno sustraer a su hija de esos amorosos cuidados y dejarla morir? ¿Cree que eso es una muerte digna? La indignidad está en quien causa la muerte y no en el paciente. Ciertamente, su hija siempre morirá dignamente porque ella no es responsable de su muerte… ¿O quizá sí? Si realmente la sentencia judicial ha admitido que Eluana había manifestado esa voluntad, entonces ¿dejará que su hija sea culpable de suicidio? Ella misma habría sido la causante de su propia muerte. Y usted entonces sería su cómplice.

Pero es que además, señor Englaro, su hija no es la única persona que se encuentra en estado vegetativo. Su caso puede ser la punta de lanza del movimiento que promueve la eutanasia. Su caso límite, extremo, puede ser utilizado para cambiar la sensibilidad ética de la gente y para que se vea como algo bueno y digno el dejar morir a los enfermos que se encuentran en estado vegetativo sin proporcionarles el alimento y la bebida.

Aproveche esta ocasión que le brinda la providencia para actuar bien y santamente. Ame a su hija con un amor más grande. Apueste por la vida y no se convierta en ocasión ni permita ser manipulado por quienes son los cultivadores de la cultura de la muerte

jueves, 13 de noviembre de 2008

El caso de Eluana Englaro paso a paso



Reproducimos el artículo publicado en Juristas Cristianos en el que relatan los hechos fundamentales del caso Eluana Englaro.


En los próximos días el movimiento en favor de la eutanasia utilizará a buen seguro el caso de Eluana Englaro, puesto que el Tribunal de Casación de Italia ha desestimado por falta de legitimación el recurso presentado por el Fiscal para suspender la decisión de la Corte de Apelación de Milán, que había autorizado a Beppino Englaro a que se retirara la sonda nasogástrica que servía para alimentar e hidratar a su hija, en estado vegetativo desde hace dieciséis años.
En resumen los jueces han estimado que se puede retirar la sonda de alimentación e hidratación siempre que concurran dos circunstancias probadas: el estado vegetativo irreversible y la certeza de que el paciente hubiese manifestado su voluntad en ese sentido, en el caso de encontrarse en esas circunstancias. El problema jurídico es el siguiente: ¿puede equipararse la alimientación y la hidratación -que forman parte de los cuidados y atenciones naturales que toda persona debe prestar a sus semejantes- con una forma de tratamiento terapéutico? ¿Cabe denominar encarnizamiento terapéutico a esa acción de alimentar? ¿Es humano dejar morir a alguien de inanición a pesar de que lo haya solicitado? ¿No se estarán abriendo las puertas a la eutanasia de miles de personas que se encuentran en estado vegetativo? (continuar leyendo el artículo)